Guardianes del microcosmos

 




Desde hace décadas se comete un continuo atentado contra la libertad y la verdad. Han proliferado incontables mentiras sobre la historia y se ha llevado a cabo una especie de ingeniería social que busca “programar” a la generación actual para que piense de determinada forma, redefiniendo así conceptos fundamentales que son parte de nuestra naturaleza e identidad. Este comentario no nace fruto de un estéril pesimismo, ya que en realidad es una reflexión sobre algo que ha pasado antes, y sobre lo cual se han pronunciado algunos pensadores. Este lúgubre panorama me hace recordar el profético anhelo por la libertad que Ezra Pound expresó en su poema “Comisión” (con su respectiva traducción al español):


Go, my songs, to the lonely and the unsatisfied, 

Go also to the nerve-wracked, go to the enslaved-by-convention, 

Bear to them my contempt for their oppressors

Go as a great wave of cool water,

Bear my contempt of oppressors.


 Speak against unconscious oppression,

Speak against the tyranny of the unimaginative,

Speak against bonds


-


Vayan, canciones mías, con los solitarios y los insatisfechos,
Vayan también con los desesperados, vayan con los esclavos de la convención,
Lleven mi desprecio por sus opresores.
Vayan como una gran ola de agua fría,
Lleven mi desprecio por los opresores.

Hablen en contra de la opresión del inconsciente,
Hablen en contra de la tiranía de la falta de imaginación,
Hablen en contra de las ataduras.


Así como Pound fue parte de la resistencia como un destacado poeta, tambipén cabe mencionar el caso del filósofo ruso Nikolai Berdiayev – una de la principales influencias de Ernesto Sabato –, quien en su obra “The Meaning of History”, hace una referencia a Schelling, quien afirmó que el mito es la historia primordial de la humanidad. Lo que me parece llamativo de las ideas de Berdiayev, cuya filosofía es conocida como la “filosofía de la libertad”, es lo humana que es, ya que toma en cuenta el rol creativo que cada ser humano tiene y reconoce cómo este es el interpreta y construye de forma continua su visión sobre el objeto histórico. Por lo tanto la historia no solo está compuesta por hechos, sino que también la interpretación que le damos, y por esto se puede catalogar a la historia como un mito en el que hemos decidido creer - o que nos han forzado a creer -. En el siguiente párrafo de “The Meaning of History”, Berdiayev expone sus postulados:


“Una historia puramente objetiva sería incomprensible. Buscamos un profundo y misterioso lazo con el objeto histórico. Es necesario ser histórico tanto para el sujeto como para el objeto: es el sujeto histórico el que debe sentir y descubrir lo que es esencialmente histórico dentro de sí mismo [...] La historia demanda fe. No es una mera coerción del sujeto por los hechos objetivos externos. En realidad es un acto que transfigura el pasado histórico.”


Por desgracia, esta libertad para interpretar la historia y para determinar el cáracter del lazo que nos une con el objeto histórico ha sido vilmente ultrajada ya que, tal como afirmó Winston Churchill, la historia la escriben los vencedores. Por lo tanto, aquellos que manejan los hilos del pasado también controlan nuestro presente y futuro. En consecuencia, no es de extrañar que la tiranía sin precedentes que caracteriza a la casta que nos gobierna busque extinguir la herencia espiritual, intelectual y cultural de los grandes maestros del pasado. No solo se ha mentido sobre hechos concretos del pasado, sino que se busca alterar nuestra conexión con la historia y cambiar así – en palabras de Berdiayev – nuestro microcosmos. Las consecuencias de dicho atentado a la libertad es que la humanidad esté cada vez más esclavizada – lo cual es un escenario perfecto para aquellos que creen que la llegada del Mesías significará que a cada uno del pueblo elegido le corresponda tener un determinado número de esclavos – y que la conciencia de las masas no sea más que una tierra baldía.


“Cada hombre representa, por virtud de su naturaleza interna, una especie de microcosmos, en el cual el mundo entero y grandes épocas históricas se combinan y coexisten. Él no es un mero fragmento minúsculo del universo, sino un mundo propiamente tal, un mundo que puede estar revelado u oculto dependiendo de lo penetrante y extensiva que sea la conciencia.”


Antes de concluir, considero menester dedicar un par más palabras a Pound, otro guardián del microcosmos, tal como lo era Berdiayev. Dada su fascinación por la cultura grecolatina es fácil imaginar que Pound se sentía como un centurión que custodiaba un legado que no quería que sea aniquilado. Él ejercía resistencia a la tiranía,  instándonos a hacer frente a la Policía del Pensamiento, para así no convertirnos en gólems animados por las palabras del rabino de Praga. 

 


What thou lovest well remains,

the rest is dross

What thou lov’st well shall not be reft from thee

What thou lov’st well is thy true heritage


-


Lo que améis plenamente perdurará,

lo demás se perderá

Lo que améis plenamente

no se te ha de arrebatar

Lo que améis plenamente 

será vuestra herencia verdadera



Sin lugar a dudas él era un maestro del arte de ensoñar; y ese arte es parte fundamental de la travesía que debe recorrer todo guardián del microcosmos . En un verso de su Canto LXXXI – del cual acabo de compartir un fragmento , Pound hace mención de los “Campos Elíseos, los cuales primero fueron vistos, y luego palpables, aunque yacieran en las cámaras del infierno”. Creo que tales palabras dan esperanza, ya que señalan que es posible que la belleza y la libertad perduren, sin importar cuán adversas sean las circunstancias, si es que nos esforzamos en mantenerlas vivas, y así el fulgor de nuestro microcosmos no se extinguirá.

 

 

Cristian Peralta Ulloa 


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