Lux Aeterna
Tanto al contemplar el cielo estrellado, como al ver un río en movimiento, son momentos que me embargan de paz y serenidad. Recuerdo que una noche, en el campo, en el cielo las estrellas estaban agrupadas de forma peculiar. Mi tío las señaló y dijo que aquel conjunto de estrellas se llama el “Río Jordán”. Sin lugar a dudas es un nombre muy apropiado para describir semejante belleza. Cabe mencionar que también es un nombre idóneo ya que así como el Río Jordán marcó el inicio de la vida pública de Jesús, el río de estrellas me hizo sentir renovado. Al ser testigo de estos espectáculos de la naturaleza puedo comprender porqué R.L. Stevenson afirmó que Thoreau era un epicúreo noble. Los trascendentalistas como Thoreau y Emerson dejaban que sus sentidos se deleiten con la naturaleza, motivo por el cual sus críticos decían que consideraban que su visón del hombre ideal no era más que un mero animal de dos patas. Otrora habría considerado todo tipo de epicureísmo como una filosofía que ...